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Palabras alusivas para el acto del día del maestro

Mañana, 11 de septiembre, es el aniversario del fallecimiento del ilustre sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento.
Pero también festejamos el día del maestro. Es así que en esta fecha es doble nuestro motivo de reunión: rememorar a un hombre de espíritu sin igual y brillante intelecto y homenajear a las personas que, como él, dedican gran parte de su vida a la formación de los más jóvenes. El porqué de la coincidencia la hallamos en el valor que él concedió a la educación a lo largo de toda su vida. No hay en nuestra historia otra figura que pueda igualar la preocupación y la dedicación de nuestro prócer sanjuanino en temas referentes a la educación. El deseo de educar a su pueblo se trasluce en todas las actividades que emprendió; Sarmiento fue maestro cuando fue escritor o cuando fue estadista.

Su mayor enseñanza radica en su ideal de orden público; todas sus obras apuntan a la transmisión de que no puede haber país organizado sin educación.

Sarmiento fue brillante hombre de letras, un político fervoroso y progresista. Su labor como político no quedó en las fronteras de nuestro país; sus ideas sobre lo que quería de su país fueron conocidas en el exterior.

Éstas, y muchas más razones, hacen que no podamos rendir homenaje a todos aquellos que en cualquier parte llevan la compleja pero hermosa tarea de educar, sin mencionar a Sarmiento.

Quienes se han dedicado a estudiar la vida de Don Domingo Faustino, prefieren definir a Sarmiento como un educador que manifestó su obra en todas las facetas de los proyectos que emprendió.

Hoy quiero desearles a todos mis colegas presentes, y a través de ellos a todos los colegas de mi patria, que tengan un muy feliz día del maestro. Y en este deseo hago extensivo toda la admiración y el agradecimiento a quien, para mi, es modelo y guía: Domingo Faustino Sarmiento


¿Por que se celebra el 11 de septiembre el dia del maestro en Argentina?

En 1943, a 55 años del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, la Conferencia Interamericana de Educación (integrada por educadores de toda América) se reunió en Panamá y estableció el 11 de septiembre como Día del Maestro

¿Quién fue Sarmiento?

Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811, en la provincia de San Juan, en un casa humilde que en 1911 se convertió en museo histórico.

Hijo de doña Paula Albarracín y de don José Clemente Sarmiento, el deseo de aprender y enseñar se conjugaron en él desde muy joven: aprendió a leer de corrido a los 4 años y empezó la escuela a los cinco en la “Escuela de la Patria” de su ciudad natal (1816). A los quince años fundó su primera escuela en San Francisco del Monte de Oro (provincia de San Luis), donde ya se desempeñaba como maestro de un grupo de alumnos que lo superaban en edad.

Este ilustre prócer llegó a ser, desde su multifacética obra, un gran luchador y una de las figuras más importantes de la historia latinoamericana: fue maestro, subteniente de milicias, escritor, periodista, senador, ministro, director general de escuelas, sociólogo, diplomático, gobernador, hasta convertirse en presidente de la Argentina.

Fue un activo militante político, lo que lo llevó varias veces al exilio, principalmente debido a su oposición a Rosas y al caudillo riojano Facundo Quiroga. En Chile, su actividad fue muy notable, tanto en la enseñanza (se le confió la organización de la primera escuela del magisterio de Sudamérica) como en el periodismo (publicó artículos en El Mercurio de Valparaíso y en El Progreso de Santiago). Visitó además Estados Unidos y Europa, donde publicó obras literarias y conoció a pedagogos y escritores.

En San Juan fundó el periódico El Zonda. De su obra literaria, se destacan: Facundo, inspirado en el caudillo riojano Facundo Quiroga; Recuerdos de Provincia, de corte autobiográfico; Viaje, donde cuenta sus experiencias en el extranjero; Vida de Dominguito, que narra la vida de su hijo adoptivo muerto en Paraguay; Educación Popular; Método de Lectura Gradual y Civilización y Barbarie.

Como gobernador de su provincia natal, decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria y, ya a los cincuenta y siete años, ocupó la Presidencia de la República (entre los años 1868 y 1874), época en la que promovió sus ideas liberales, que se centraron en los principios democráticos, las libertades civiles y la oposición a los regímenes dictatoriales.

Como presidente, Sarmiento estimuló aquello por lo que había luchado toda su vida: la educación y la cultura de su pueblo. Entre su vasta obra educativa, además de lograr que en este período la población escolar se elevara de treinta mil a cien mil alumnos, merece citarse la creación de numerosas escuelas primarias, la Academia de Ciencias, la Escuela Normal de Paraná (contrató maestros extranjeros), la Universidad Nacional de San Juan, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Biblioteca Nacional de Maestros y el Observatorio Astronómico de Córdoba. Interesado en la formación profesional de las fuerzas armadas, fundó la Escuela Naval y el Colegio Militar. Fomentó además el desarrollo del comercio, la agricultura y los transportes. Realizó el primer censo demográfico, alentó la inmigración, encargó la reforma del puerto, contribuyó al desarrollo de las telecomunicaciones y contrató a hombres de ciencia extranjeros.

Ya en 1881, como superintendente general de escuelas, fundó la revista El Monitor de la Educación Común, referencia fundamental para la educación argentina.

En su primer exilio a Chile, tuvo una hija, Ana Faustina (que se casó con Julio Belín y tuvo un hijo, Augusto Belín Sarmiento). Ella lo acompañó en sus últimos días.

En su segundo exilio, Sarmiento se casó con Benita Martinez Pastoriza, una viuda de la sociedad chilena, y adoptó a su hijo Domingo Fidel, más conocido como Dominguito, que murió en la guerra contra Paraguay.

Por cuestiones de salud, Sarmiento viajó a Paraguay (Asunción), donde escribió sus últimos artículos periodísticos y donde, finalmente, falleció, tan pobre como había nacido.


Anecdotas de Sarmiento - Parte 3 - Sarmiento lo hizo con una pluma en la mano

Al morir, el 11 de septiembre de 1888, Sarmiento lo hizo con una pluma en la mano, símbolo de una vida llena de expresión de su pensamiento.
La causa de su muerte fue un ataque cardíaco en Asunción del Paraguay, cuando gobernaba en la Argentina Miguel Juárez Celman.
El monumento a su memoria fue levantado en el Parque Tres de Febrero, con el apoyo de Carlos Pellegrini, Aristóbulo del Valle y Miguel Cané, entre otros.


Anecdotas de Sarmiento - Parte 2

Anecdotas de Sarmiento - Parte 2

Notando cierto malestar en los semblantes de los alumnos de la Escuela Normal, no habituados a recibir lecciones y puestos en guardia contra el profesor, al empezar el curso de francés Sarmiento les dijo:
-Ustedes han de creer que el idioma francés es muy difícil de aprender. Pues no, en el fondo es idéntico al español. Sólo se diferencia en que el francés es más “fruncido”. Por ejemplo: los franceses dicen frunciendo, “cul-de-sac, cul-de-lampe”, mientras todo español honrado lo dice a boca llena, para no andarse con ñañerías como los franceses…
La clase quedó rota y el buen humor estableció la corriente de simpatía para hacerse escuchar.
(Augusto Belín)


Anecdotas de Sarmiento - Parte 1

Anecdotas de Sarmiento - Parte 1

Sarmiento fue inscripto en la escuela el mismo día en que ésta abrió sus puertas, el 22 de abril de 1816. Terminó a los nueve años la primaria y un año después su padre lo llevó a Córdoba para que se iniciara en el seminario. Pero como se enfermó y no consiguió la beca, no pudo ingresar. Entonces, como había terminado con sólo 9 años, debió hacer tres veces seguidas el último año de la primaria, hasta que su padre le consiguiera cómo estudiar en Buenos Aires. Allí, como se aburría, Sarmiento fue convirtiéndose en un alumno de mala conducta.


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