Palabras alusivas para el acto del día del maestro
- Archivado bajo: Actos, Dia de Maestro, Sarmiento, Ser docente
- Fecha: Sep 10,2008
Mañana, 11 de septiembre, es el aniversario del fallecimiento del ilustre sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento.
Pero también festejamos el día del maestro. Es así que en esta fecha es doble nuestro motivo de reunión: rememorar a un hombre de espíritu sin igual y brillante intelecto y homenajear a las personas que, como él, dedican gran parte de su vida a la formación de los más jóvenes. El porqué de la coincidencia la hallamos en el valor que él concedió a la educación a lo largo de toda su vida. No hay en nuestra historia otra figura que pueda igualar la preocupación y la dedicación de nuestro prócer sanjuanino en temas referentes a la educación. El deseo de educar a su pueblo se trasluce en todas las actividades que emprendió; Sarmiento fue maestro cuando fue escritor o cuando fue estadista.
Su mayor enseñanza radica en su ideal de orden público; todas sus obras apuntan a la transmisión de que no puede haber país organizado sin educación.
Sarmiento fue brillante hombre de letras, un político fervoroso y progresista. Su labor como político no quedó en las fronteras de nuestro país; sus ideas sobre lo que quería de su país fueron conocidas en el exterior.
Éstas, y muchas más razones, hacen que no podamos rendir homenaje a todos aquellos que en cualquier parte llevan la compleja pero hermosa tarea de educar, sin mencionar a Sarmiento.
Quienes se han dedicado a estudiar la vida de Don Domingo Faustino, prefieren definir a Sarmiento como un educador que manifestó su obra en todas las facetas de los proyectos que emprendió.
Hoy quiero desearles a todos mis colegas presentes, y a través de ellos a todos los colegas de mi patria, que tengan un muy feliz día del maestro. Y en este deseo hago extensivo toda la admiración y el agradecimiento a quien, para mi, es modelo y guía: Domingo Faustino Sarmiento







Una respuesta en "Palabras alusivas para el acto del día del maestro"
Me resulta muy dificil como maestra resaltar la figura de SArmiento en este dìa:
A la par de su impulso al desarrollo del país, se señalan la crueldad de las tropas nacionales bajo sus órdenes en la represión de las rebeliones de los últimos caudillos (como el asesinato del General Ángel Vicente Peñaloza citado más arriba) y las levas forzosas de gauchos para luchar contra los indígenas.
Asimismo, se le critica su posición con respecto a la Patagonia, poniendo en duda la soberanía argentina sobre dicha región: “He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso… El gobierno argentino, engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas, Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y quizá toda la Patagonia… No se me ocurre después de mis demostraciones, como se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia les queda”. 3 “Es una guerra desértica, frígida e inútil. No vale la pena gastar un barril de pólvora en su defensa. ¿Por qué obstinarse en llevar adelante una ocupación nominal?” 4
Su postura con referencia al aborigen: “¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado”. 5
Asimismo, su crítica descarnada hacia las provincias más atrasadas del interior del país: “Son pobres satélites que esperan saber quien ha triunfado para aplaudir. La Rioja, Santiago del Estero y San Luis son piltrafas políticas, provincias que no tienen ni ciudad, ni hombres, ni cosa que valga. Son las entidades más pobres que existen en la tierra”. 6
Dirá de él su contemporáneo Juan Bautista Alberdi: “Detesta la sangre cuando no es él quien la derrama; aborrece los golpes de estado cuando no los da él mismo. No se mata las ideas, dice él, cuando son las suyas; pero es un Troppman para las ideas de los otros. La libertad de prensa es un ídolo, a condición de que no se use para criticar sus libros, porque entonces degenera en crimen de lesa-patria”.
También se le atribuyen afirmaciones como: “Las elecciones de 1857 fueron las más libres y más ordenadas que ha presentado la América”‘. 7 “Para ganarlas, nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror, que empleados hábilmente han dado este resultado (de las elecciones del 29 de marzo). Los gauchos que se resistieron a votar por nuestros candidatos fueron puestos en el cepo o enviados a las fronteras con los indios y quemados sus ranchos. Bandas de soldados armados recorrían las calles acuchillando y persiguiendo a los opositores. Tal fue el terror que sembramos entre toda esa gente, que el día 29 triunfamos sin oposición. El miedo es una enfermedad endémica de este pueblo. Esta es la palanca con que siempre se gobernará a los porteños, que son unos necios, fatuos y tontos”. 8
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